

En los últimos años, con la proliferación de gimnasios y concientización sobre la importancia del ejercicio para una vida saludable, ha crecido también el mercado de suplementos para impulsar el entrenamiento físico. Multitudes de personas, tanto deportistas profesionales como amateurs (mayormente estos últimos), recurren a estos productos buscando mejorar su rendimiento físico, aumentar su masa muscular o acelerar la recuperación. Sin embargo, alrededor del uso de suplementos existen numerosas creencias que a menudo no se ajustan a la realidad científica y, en algunos casos, pueden implicar riesgos para la salud.
Creencias comunes sobre el consumo de suplementos
1. "Los suplementos son necesarios para mejorar el rendimiento físico":
Esta es una creencia muy extendida, pero en la mayoría de los casos es incorrecta. Si bien algunos suplementos pueden ayudar a mejorar ciertos aspectos del rendimiento físico, la base de una buena condición física siempre será una alimentación equilibrada y un programa de entrenamiento adecuado. Los suplementos no pueden reemplazar una dieta saludable ni compensar malos hábitos alimenticios.
2. "Los suplementos son completamente seguros porque son naturales":
Muchos suplementos se comercializan como productos "naturales", lo que puede llevar a la falsa creencia de que son completamente seguros. Sin embargo, que un suplemento sea de origen natural no garantiza su seguridad. Algunos ingredientes de origen natural pueden tener efectos adversos sobre la salud, especialmente cuando se toman en dosis elevadas o combinados con otros medicamentos. Además, algunos productos no están regulados adecuadamente, lo que aumenta el riesgo de consumir ingredientes no declarados, no controlados, o en concentraciones peligrosas.
3. "Si es legal, no tiene riesgos para la salud":
El hecho de que un suplemento esté legalmente disponible no significa que esté libre de riesgos. De hecho, muchos suplementos legales han demostrado tener efectos adversos sobre la salud cardiovascular, especialmente en personas con factores de riesgo preexistentes, como hipertensión arterial, antecedentes de infarto de miocardio o enfermedad coronaria.
4. "Todos los suplementos son efectivos para aumentar la masa muscular":
No todos los suplementos son iguales ni tienen la misma efectividad. La industria de suplementos está repleta de productos que prometen resultados rápidos, pero en muchos casos la evidencia científica de soporte es insuficiente o directamente inexistente.
¿Qué dice la ciencia sobre los suplementos?
Los suplementos no son necesarios para la mayoría de las personas que entrenan de manera regular, siempre y cuando lleven una dieta equilibrada y rica en nutrientes y mantengan seguimiento por profesionales de la nutrición y el deporte. Sin embargo, algunos productos pueden ser útiles en contextos específicos:
1. Proteínas en polvo:
Las proteínas en polvo, como el suero de leche (whey protein), pueden ser útiles para personas que tienen dificultades para alcanzar sus requerimientos diarios de proteínas a través de la alimentación. Sin embargo, su consumo no es imprescindible si se sigue una dieta adecuada. La mayoría de las personas pueden obtener suficientes proteínas a través de fuentes alimenticias como carnes magras, pescado, huevos, legumbres y productos lácteos.
2. Creatina:
La creatina puede ayudar a aumentar la fuerza, mejorar el rendimiento en actividades de alta intensidad y favorecer el aumento de masa muscular. Su uso de todas formas debe ser supervisado, especialmente en individuos con problemas renales o cardiovasculares.
3. Aminoácidos de cadena ramificada (BCAA):
Los BCAA han ganado popularidad por su supuesto beneficio en la recuperación muscular y la reducción de la fatiga. Sin embargo, la evidencia sobre su efectividad es limitada, y muchas personas pueden obtener suficientes aminoácidos esenciales a través de una dieta rica en proteínas.
4. Suplementos pre-entrenamiento:
Los suplementos pre-entrenamiento suelen contener una mezcla de ingredientes como cafeína, beta-alanina y creatina, entre otros. Si bien pueden aumentar temporalmente la energía, su consumo frecuente puede tener efectos secundarios indeseables, como aumento de la presión arterial, palpitaciones y ansiedad.
Riesgos del consumo de suplementos en la salud cardiovascular
El uso de suplementos sin la orientación adecuada puede acarrear riesgos importantes, especialmente para la salud cardiovascular. Los más relevantes son:
1. Aumento de la presión arterial:
Suplementos que contienen estimulantes, como la cafeína o derivados de la efedrina, pueden elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de arritmias o eventos cardiovasculares en personas susceptibles.
2. Sobrecarga renal y cardíaca por exceso de proteínas:
Un consumo excesivo de proteínas, ya sea a través de la dieta o de suplementos, puede sobrecargar los riñones y, en algunos casos, provocar desbalances en el funcionamiento cardíaco. Aunque las proteínas son esenciales para el crecimiento y la reparación muscular, su ingesta en cantidades muy elevadas puede ser contraproducente y aumentar el riesgo de complicaciones, sobre todo en personas con enfermedad renal o hipertensión arterial.
3. Interacciones con medicamentos:
Algunos suplementos pueden interactuar con medicamentos utilizados para tratar enfermedades cardiovasculares, como los anticoagulantes, los antihipertensivos o los medicamentos para el colesterol. Estas interacciones pueden reducir la efectividad de los medicamentos o aumentar el riesgo de efectos secundarios.
4. Contaminación o adulteración de productos:
La falta de regulación estricta en la industria de suplementos, su venta en gimnasios o páginas de compra online, hace que algunos productos puedan estar contaminados o adulterados con ingredientes no declarados, como esteroides anabólicos o estimulantes potentes. Estos ingredientes pueden tener efectos nocivos graves sobre la salud cardiovascular, incluyendo hipertensión arterial, taquicardia, daño al músculo cardíaco e incluso infarto de miocardio.
Recomendaciones para el uso seguro de suplementos
1. Consultar siempre a un profesional de la salud:
Antes de empezar a tomar cualquier suplemento, es fundamental consultar a un médico, preferentemente un especialista en medicina del deporte o un cardiólogo, especialmente si tienen antecedentes de patología cardiovascular o están tomando medicamentos.
2. Priorizar la alimentación natural:
Los suplementos no deben ser la base de su nutrición. Es preferible obtener los nutrientes esenciales a través de alimentos frescos y variados. Una dieta equilibrada proporciona todos los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar de manera óptima y mantener una buena salud cardiovascular.
3. Leer las etiquetas y verifica la calidad:
Siempre revisar las etiquetas de los suplementos para conocer su contenido y asegurarse de que sean de marcas confiables que sigan regulaciones de calidad. Buscar productos que tengan certificaciones de calidad.
4. Evita dosis excesivas:
Incluso los suplementos más seguros pueden ser perjudiciales si se consumen en dosis excesivas. Sigan las recomendaciones del fabricante y del profesional de la salud, y no caigan en la tentación de duplicar la dosis con la esperanza de obtener resultados más rápidos.
El consumo de suplementos puede ser útil en ciertas circunstancias, pero no es imprescindible para mejorar el rendimiento físico. Además, su uso inadecuado puede representar un riesgo significativo para la salud, especialmente la cardiovascular. La clave está en priorizar una buena alimentación, consultar siempre a un profesional antes de tomar suplementos y ser conscientes de los posibles efectos secundarios y riesgos asociados.
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